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17/10/2017

Presentación del Informe 2017 de la UNFPA «Mundos aparte: Salud reproductiva y derechos en la era de la desigualdad»

Hoy se ha difundido el Informe de 2017 de la UNFPA «Mundos aparte: Salud reproductiva y derechos en la era de la desigualdad» en el que este organismo de Naciones Unidas advierte de que la disparidad y el fracaso a la hora de proteger los derechos de las mujeres más pobres del planeta pueden socavar la paz y los objetivos de desarrollo establecidos actualmente. Así, el coste de las desigualdades en la sanidad y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, podría extenderse a todos los objetivos de desarrollo sostenible de NN.UU., según el documento de la UNFPA.

El fracaso para proporcionar servicios de salud reproductiva a las mujeres más vulnerables económicamente, como los de planificación familiar, puede debilitar las economías y obstaculizar el progreso hacia el principal objetivo de desarrollo sostenible: eliminar la pobreza.

La desigualdad económica «refuerza y es reforzada» por otras inequidades, entre ellas, las que afectan a la salud de las mujeres, donde solo una parte de las mujeres del mundo pueden controlar su fertilidad y, como resultado, pueden formarse, desarrollar capacidades e introducirse en la fuerza laboral remunerada.

La directora ejecutiva del UNFPA, Natalia Kanem, destacó durante la presentación del informe que «la desigualdad en los países hoy no versa solamente sobre tener y no tener», sino que se centra más en «poder y no poder». Señaló también la difícil situación de las mujeres pobres, que carecen de los medios para adoptar sus propias decisiones sobre el tamaño de su familia o de aquéllas que enferman por el inadecuado abordaje de su salud sexual.

En la mayor parte de los países desarrollados, las mujeres con menos recursos tienen escasas opciones de planificación familiar, un menor acceso a cuidados prenatales y más probabilidades de dar a luz sin la ayuda de un médico o una matrona. El acceso limitado a la planificación familiar se traduce en 89 millones de embarazos no previstos y en 48 millones de abortos anuales en los países en desarrollo. Esto no sólo daña la salud de las mujeres sino que también limita su capacidad para unirse o permanecer en el mercado laboral y avanzar hacia la independencia económica de las mujeres.

Para aquellas mujeres que tienen un trabajo remunerado, la ausencia de una baja de maternidad pagada y la discriminación de los empleadores contra aquellas que se quedan embarazadas se suman al “castigo» que conlleva ser madre, obligando a muchas a elegir entre su carrera o los hijos. En este sentido, Kanem señala que los países que quieren erradicar la desigualdad económica y evitar amenazas para la paz, pueden empezar por combatir los obstáculos sociales, institucionales y de otro tipo, que evitan que las mujeres alcancen su máximo potencial.

Puedes descargarte el texto completo del informe pinchando aquí.